miércoles, 27 de agosto de 2008

--A algo que nunca debió haber sucedido--




Pégale a tu mujer, deja tu huella,
hazle lo que a un hombre no te atreves,
y para ser más hombre... hazlo si bebes,
que te ayude a pegarle, una botella.!

Pégale a tu mujer, sucio cobarde,
rebájate al lodo del que habrás nacido;
te alegrarás de no haberme conocido,
pues solo de nombrarte, mi alma arde!!

Pégame ahora a mi, si es que te atreves!
Dile adiós a tus sueños de grandeza,
llora como mujer... no me conmueves.

No es tal hombre quien cumple la innobleza
de pegarle a una dama, cual si llueve
un gran montón de barro en tal belleza.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen poema, amigo Savinien, y muy noble por tu parte. A los que pegan a una mujer o a los hijos, y a quienes en general emplean la violencia como único recurso para hacerse respetar, habría que marcarlos de alguna manera para que pudiesen ser identificados allá donde fuesen.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

No es tal hombre quien cumple la innobleza
de pegarle a una dama, cual si llueve
un gran montón de barro en tal belleza.

Totalmente de acuerdo amigo :)