miércoles 13 de agosto de 2008









No ha de ser el papel mi confidente
ni la Luna, amiga en mi tristeza;
no menguará ni un tanto la nobleza
del cariño que te tengo, amiga ausente...

En la noche, me sugieres poesía
solo pensar que he de volver a verte...
Nada anulará esa cita... ¡ni la muerte
de cien mil universos! ¡Ni la mía!

Y aún me preguntas si estás en mi cabeza...
¿sabe nadar el pez? ¿croar, la rana?
«¿qué preguntas son estas? ¡qué rareza!
¡pues claro!», me dirás; y tal respuesta
te doy yo a tí también; cada semana
intento no nombrarte, mas... me cuesta.

Puede ser que mis versos te molesten
si digo que he soñado con tu nombre;
puede que mi descaro hoy te asombre
si digo que he dormido con su arrullo,
y que he puesto tu nombre a una estrella
que he visto hoy en el cielo, y que... ¡quién sabe,
si miras a lo alto, amiga bella,
puede que veas también! Un beso suave
le he dado para tí, así que... calma,
si no me ves un día, en tus murallas,
no es porque te olvide, es que algo falla...
o incluso que caí en la batalla...
No te llegarán mis letras... sí mi alma!

1 comentarios:

Algunas veces por mucho que queremos, hay citas en esta vida, que terminan anulándose y no precisamente es la muerte quien la anula.
Yo entrego algunos nombre al libro de los rezos, pero al parecer, eso no es suficiente porque al final la cita nunca llega; tal vez sea mi sino, este que me condena a una cita que jamás llega, tal vez ese entusiasmo y alegoría que siento dentro de mí, no debería de sentirla cuanod alguien me dice quiero verte; un sexto sentido se apodera de mí y much antes de que suceda ya sé que eso no va a ser posible.
Será este destino mío o tal vez sea yo misma, no lo sé...

21 de agosto de 2008 12:42  

Entrada más reciente Entradas antiguas Página principal